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Estudio de Caso de la Mezcladora Reimer de ProAll: Cómo Construir Rascacielos Ecológicos

 

Cuando Yoram y Sholem Cimet emprendieron la construcción de una importante torre en el área de la Glorieta de los Insurgentes en la Ciudad de México, sabían que tenían en sus manos un proyecto excepcional.

“Esta área reúne a cuatro de los vecindarios más importantes de la ciudad. La Glorieta es un icono muy importante de la ciudad. Cuando encontramos este terreno, con toda la actividad que supone a su alrededor, se convirtió en una obra trascendente. Teníamos que tener un edificio que tuviera mucha calidad y mucha personalidad para estar a la altura de la importancia de las avenidas y del propio icono de la ciudad. Se trata de un edificio con un diseño muy importante y con una estructura muy importante", dice Yoram.

Sholem y Yoram, ambos arquitectos con mucha experiencia, forman un equipo de padre e hijo. Yoram se unió a su padre en el proyecto de rascacielos llamado Torre Glorieta, donde ambos estuvieron a cargo de todo el proceso de diseño, construcción y desarrollo, y donde ambos se ocuparon de la compra del terreno, de los planos arquitectónicos y de dirigir la obra. Formar un equipo para el proyecto era necesario no sólo debido al volumen de la obra a emprender, sino también debido al tipo de obra: el proyecto tiene singulares desafíos, incluso para los 35 años de experiencia de Sholem con su compañía, Constructora Cimet, que se especializa en edificios de oficina.

Un Lugar de Importancia

“Por la rotonda de la Glorieta de los Insurgentes convergen algunas de las principales avenidas de la ciudad. La avenida principal sería la Avenida de los Insurgentes, que es la avenida más larga del  Continente Americano. Y la otra es la Avenida Chapultepec, que conduce hacia el principal parque donde está el castillo que data de cuando México todavía era una monarquía”, explica Yoram.  “Se trata de avenidas muy importantes de la Ciudad de México que van en dirección norte y sur, este y oeste. Cuando la ciudad estaba construyendo la estación de metro, hicieron una gran rotonda aquí en la intersección de estas dos avenidas y eso cambió la fisonomía de esta zona de la ciudad. Es la zona céntrica de la Ciudad de México y el principal nodo de transporte de la ciudad: la primera línea de metro y la primera línea de metrobus pasan por aquí". De hecho, Yoram calcula que con la circulación de autobuses y trenes, combinada con el tráfico de automóviles, transeúntes y ciclistas, serán más de 500,000 personas/por día las que circularán por la rotonda que está junto al edificio.

Certificación Ambiental

Con una superficie cubierta de 60,000 pies cuadrados, el edificio tendrá 25 pisos, sin incluir el aparcamiento subterráneo de tres plantas. El edificio contará con un helipuerto, un jardín terraza y, por debajo del subsuelo, con plantas de tratamiento de agua corriente y aguas residuales totalmente operativas.
El hecho de incluir estas instalaciones significa que, con el aprovechamiento del agua de lluvia durante la temporada de lluvias de cuatro o cinco meses de la Ciudad de México, el edificio será 100% autosuficiente en agua. Esta característica del edificio forma parte de una iniciativa más grande para la Torre Glorieta: lograr la certificación LEED, el parámetro más importante del mundo para edificios ecológicos de alto desempeño.

Desarrollada por el Consejo de la Construcción Verde de los Estados Unidos, la certificación de Liderazgo en Diseño Energético y Ambiental (o LEED) es un proceso de certificación de construcciones destinado a promover el diseño y la construcción de edificios con eficiencia energética que usen recursos y materiales sustentables.  La certificación LEED se vale de un sistema de puntos para evaluar los méritos ambientales de un proyecto, con categorías como energía y atmósfera, innovación en diseño y establecimientos sustentables.  “Cuando diseñamos y comenzamos la construcción del edificio, sabíamos que teníamos que cumplir con los estándares más altos a nivel internacional”, explica Yoram, “estábamos construyendo una obra muy importante con un diseño muy importante. Sabíamos que debíamos cumplir con LEED, y ser sustentables”. El sistema de agua de auto-reciclaje del edificio Torre Glorieta, se combina con otros elementos de diseño como aire acondicionado, plomería e iluminación híper eficientes, no solo para justificar la certificación LEED sino para obtener el estándar Oro, que es el segundo más alto posible.

Al margen de los planteos ambientales, Yoram y Sholem tenían otro pescado que freír antes de que pudiera empezar la construcción del edificio. El más grande y el más complicado de todos. El concreto. La Torre Glorieta terminada tiene más de 25,000 m³ de concreto que, en su gran mayoría, necesitaba una solución especializada de vertido. “No hay un solo aspecto de este proyecto que sea estándar”, explica Yoram, “ni el terreno, ni el diseño arquitectónico, ni el diseño de concreto, muy especialmente”. Los dos obstáculos más grandes que enfrenta el proyecto de los Cimet: el terreno cenagoso y la alta actividad sísmica.

 Desafíos para el Concreto

La Ciudad de México está construida sobre un lago drenado. Para poder estabilizar el edificio sobre un suelo tan cenagoso, se tuvo que instalar pilotes y paredes subterráneas con un vertido de concreto de un volumen de hasta 380 m³ por vez, lo que significaba un riesgo mayor en una ciudad laberíntica con demoras de tráfico impredecibles y un proyecto donde una sola carga tardía podía llegar a provocar un desastre.  Otro obstáculo geográfico contra el cual tuvo que lidiar la Constructora Cimet es el hecho de que la ciudad metropolitana de México se sitúa en una zona de terremotos, donde la actividad sísmica es frecuente y ocasionalmente pesada. Por tal motivo, las columnas de la Torre Glorieta tenían que ser flexibles y poseer un grado certificable de elasticidad, características que debían incorporarse al diseño de concreto. Para Yoram, se trataba de un desafío mayor. Era tal desafío, dice, que “ninguna compañía de concreto de México garantizaba poder cumplir con el módulo elástico del concreto”. Entonces, contar con un concreto de excelente calidad no solo era absolutamente crítico para el proyecto, sino que los diseños de concreto eran únicos en su tipo y variados, oscilando entre los 55 MPA y 30 MPA, y los proveedores no podían satisfacer los requisitos. Los Cimet no tenían otra alternativa que producir su propio cemento, en la misma obra. Incluir la Mezcladora Reimer de ProAll.

El uso de una mezcladora móvil permitía mezclar el concreto de forma inmediata, produciendo el concreto más fresco posible para las columnas del edificio y garantizando que se pudieran conseguir los módulos elásticos del diseño de concreto. Debido a que a una Mezcladora Reimer se la puede cargar con concreto mientras lo vierte, también garantizaba lograr la gigantesca fundación monolítica del edificio, aunque para ello se necesitara verter durante más de 24 horas de forma continua.   Así pues, los Cimet tenían el control que estaban buscando, pero la calidad era otra cuestión; con una apuesta tan alta, tenían que garantizar que se estuvieran cumpliendo los estándares. Su solución: certificación de laboratorio en la misma obra, realizándose pruebas de curado y compresión ahí mismo, según las necesidades. Yoram explica: “Teníamos un laboratorio externo que trabajaba con nosotros. Les dimos un espacio en obra donde pudieran realizar todas las pruebas y trabajaron desde ahí. Tomaban partidas de cada colada que teníamos, y trabajábamos muy estrechamente con ellos en las fórmulas de concreto, logrando junto a ellos el punto justo del concreto con las diferentes resistencias que necesitábamos y por supuesto, como estaban en la obra, en la misma colada, podíamos ajustar el punto del concreto en caso de necesidad.  De esa manera pudimos cumplir con todas las pruebas que se hacen y se necesitan para el concreto del edificio, respetando los estándares más altos en diseño y construcción de edificios de concreto”. Entonces, con más de 25,000 m3 de concreto donde cada colada era probada por un laboratorio externo, ¿cómo se desempeñó el concreto de la mezcladora volumétrica? “No tuvimos ninguna falla en los resultados de las pruebas”, explica Yoram. ¿Ninguna? “Ni una sola”.

Una Mezcladora Más Verde

Ante objetivos ambientales tan elevados, ¿cómo afectaría este enfoque no tradicional hacia el concreto la categoría del proyecto como un edificio LEED Oro? El uso de una Mezcladora Reimer de ProAll no solamente dejó intacta la certificación LEED, sino que la mejoró. “Cuando optamos por producir nuestro concreto en la obra, hablamos mucho con los profesionales de LEED y nuestros asesores en la certificación LEED, y para ellos era algo totalmente nuevo. Después de elaborar un montón de fórmulas, nos empezamos a dar cuenta de que estábamos ahorrando mucha energía en la producción del concreto ya que, con una Mezcladora Reimer de ProAll es un proceso muy simple en comparación con la alternativa de que todo el concreto venga de una planta que está muy lejos.  Se ahorra mucho en transporte y se ahorra mucho también en la producción en sí en términos de la maquinaria que se necesita para producir el concreto. Esto es algo muy simple. Y por supuesto, no hay ningún desperdicio. Usamos todo el concreto que producimos, por lo que todo eso también era muy importante para la gente de LEED. De hecho han estado intentando que este tipo de producción de concreto sea, quizás no obligatorio, pero algo que le dé a uno créditos extra en la certificación. Eso está en curso y es lo que estamos tratando de hacer justamente ahora. Pero ha sido una innovación muy grande en la construcción del edificio. Y para LEED, es una innovación y tienen que comenzar a realizar un gran estudio a nivel internacional sobre producción de concreto en obra versus producción de concreto fuera de obra, y sobre todos los beneficios que se pueden obtener de ello. Y probablemente dentro de algunos años veremos ir algunos de esos créditos a manos de quienes emprenden este tipo de construcción y producción de concreto en obra, debido a todas las posibilidades que aporta al edificio”.

El concreto para la Torre Glorieta ya está totalmente en su lugar, y la finalización del proyecto está prevista para este año (los Cimet están en tratativas para vender el edificio o rentarlo a un importante inquilino). Por todo lo que se preocuparon, el equipo de concreto de la Constructora Cimet fue finalista para el premio Crews That Rock de World of Concrete tanto en 2014 como en 2015.

Para Sholem y Yoram Cimet, elegir una mezcladora volumétrica fue una solución a una variedad de importantes problemas, y fue un componente vital para el éxito del proyecto.  No obstante, como explica Yoram, las ramificaciones de este proyecto podrían llegar mucho más lejos: “Producir el concreto en la obra marca una diferencia enorme en la construcción de un edificio. Es muy efectivo en términos de costos. Es muy bueno para el cumplimiento del cronograma de obra. Nos ayuda un montón. Estoy seguro de que muchas otras empresas constructoras comenzarán a analizar este método y a incorporarlo pues funcionó de maravillas para nosotros y estoy seguro de que también lo hará para otros. Me gustaría agregar que la forma en que se ha construido este edificio y la forma en que fue diseñado arquitectónicamente, estructuralmente, y la forma en que lo hemos construido cambiará el método de construcción en la Ciudad de México, y quizás a nivel mundial”.